12 jun. 2008

Curioso Destino

Muchas cosas cotidianas pueden llegara provocar grandes cambios en nuestra vida, sólo que por distracción no las notamos. Que algo pase todos los días, no significa que sea normal, al menos para el resto de las personas. Hago esta aclaración porque la historia que leerán a continuación es una síntesis de un día normal para su protagonista, aunque para algunos suene extraño.

Son las 8 y el despertador yace en el suelo, luego de dar su último replique antes del fatal accidente que trasladará su paradero hacia la isla de la basura, si es que aquel mítico lugar existe.

Juan está dispuesto únicamente a dejar un pie fuera de la cama. Por lo menos durante los próximos 15 minutos, después verá.

Con los ojos abiertos y en estado de semi-conciencia, su mente recapitula todo lo que debería hacer el día de hoy, si tuviera cosas que hacer el día de hoy. Triste es la vida de alguien sin destino, incomprensible casi parece suponerlo, pero sólo quien se ve enfrentado a subsistir bajo tal situación, podría llegar a comprenderlo.

El minuto 14 DD (después del despertador), se encuentra transitando sus últimos instantes. Juan lo sabe, pero no se apresura. De repente, su cuerpo se incorpora abruptamente y medio segundo después ya se había quitado el pijama, puesto la remera, el pantalón y las medias. Parado al lado de la cama, su cuerpo queda petrificado al notar que las zapatillas no están en su lugar, ni en ningún otro lado dentro de la habitación. Sólo queda un lugar posible de búsqueda: debajo de la cama. Un escalofrío recorre su cuerpo desde la punta de los pies hasta la cabeza. Cómo tomar coraje para enfrentar los temores de la infancia, cómo evitar recordar a aquél que le robó su destino el día que sintió un ruido debajo de la cama y decidió averiguar su origen.

De repente, recordó que ya no tiene nada que perder. Es más, quizás es su destino el que le está dando revancha. De un salto se tira al piso y con su brazo izquierdo comienza a recorrer aquel terreno oculto bajo las sombras de la habitación. Falsa alarma. Como todas las mañanas desde hace 10 años, a los pocos minutos recuerda que la noche anterior, había guardado las zapatillas dentro del placard.